El duelo en tiempos de COVID

30 de Octubre del 2020

El duelo en tiempos de COVID

El duelo por la pérdida de un ser querido, al mismo tiempo que se enfrenta el miedo y la ansiedad a causa de la pandemia de COVID-19, puede ser demasiada carga para nuestra salud física y mental.

El distanciamiento social, el quedarse en casa día tras día y las limitaciones para estar con quienes queremos han cambiado la forma en que tenemos que vivir los duelos.

La imposibilidad de celebrar un funeral tradicional, independientemente de si la persona falleció por COVID-19 o por otras causas, es una pena más que se suma a la pérdida, aunque estemos conscientes de que es una medida esencial para frenar la propagación del virus.

Es un hecho, sin embargo, que el duelo es una respuesta normal a la pérdida y que siempre puede generar reacciones como la ansiedad, la angustia, la ira y la pérdida de sueño o del apetito.

Cuando no podemos estar con un ser querido cuando muere, ni llorar su partida junto a amigos y familiares, el dolor se multiplica.  Y si añadimos que muchas personas están atravesando esta situación al mismo tiempo que enfrentan desempleo y cambios muy fuertes en su estilo de vida, el resultado es que su duelo se complica, se prolonga y se retrasa su capacidad para adaptarse, sanar y recuperarse. 

Es necesario además estar pendientes de los niños, quienes tienen dificultades para comprender la muerte y demuestran su dolor de manera diferente. En estos días, además, ellos también lamentan la pérdida de sus rutinas como ir a la escuela y jugar con amigos. A veces, los niños en duelo parecen distraídos o se portan mal, mientras que en otros momentos, juegan y realizan sus actividades habituales como si no ocurriera nada. 

Los adolescentes también pueden experimentar cambios significativos en sus patrones de sueño, aislarse más, parecer irritables o frustrados, abandonar sus actividades habituales o dedicar todo su tiempo a videojuegos, aplicaciones y tecnologías.

No cabe duda de que estos días son difíciles aun para quienes no han perdido a alguien recientemente, pues la celebración del Día de Muertos también será muy distinta este año, sin posibilidad de visitar los panteones.

Pero es posible tomar acciones que nos ayuden a sobrellevar los sentimientos de dolor y frustración que estas limitaciones nos provocan, por ejemplo:

1. Conectarse con otras personas produce alivio, aunque el encuentro no sea en persona, así que las videoconferencias y las llamadas grupales a familiares y amigos nos permitirán sentirnos acompañados.

2. Podemos pedir a familiares y amigos que compartan imágenes y videos de los altares que hayan montado en su casa, y el día 2 hacer una reunión virtual para compartir historias y anécdotas de loss familiares o amigos fallecidos. Y aun si no es posible coincidir, pueden intercambiarse por correo electrónico, aplicaciones o redes sociales.

3. Otra opción es elegir una hora para que, con familiares y amigos, dondequiera que estén, honremos de manera individual a nuestros seres queridos haciendo una lectura u oración simultánea dentro de los propios hogares.

4. Es posible también armar un libro de memoria virtual, un blog o una página web para recordarlos, y pedir a familiares y amigos que contribuyan con sus recuerdos e historias.

Y si contamos con espacio, podemos un árbol o realizar alguna otra actividad en casa que tenga un significado especial, en honor del ser amado que murió.


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